Cuando visitamos a un paciente con cáncer, es difícil entablar una conversación. Igual o peor con un niño que sufre de esta enfermedad. El reto es «encontrar al niño detrás del cáncer» y a veces puede ser muy difícil, porque está bien escondido.

Para los que tratamos de dar un poco de alegría a los niños con cáncer a veces es difícil comenzar una nueva conversación. Sin embargo hay algunas frases que si las decimos de corazón puede ser muy bueno para romper el hielo y hacer sentir mejor al paciente de cáncer (aunque sea por un ratito). Te compartimos algunas:

  1. «¿Cómo te llamas? Yo me llamo…» Para todos nosotros el sonido de nuestro nombre es especial. Es de las palabras que más hemos escuchado en nuestra vida. Cuando eres un paciente, tu nombre está escrito por todos lados: tu expediente, afuera de tu cuarto o en la cabecera de tu cama. Sin embargo, el que una persona te pregunte tu nombre muestra un interés especial por conocerte como persona y no como paciente y eso es muy importante. Asimismo, presentarte cuando conoces a alguien hace que te vuelvas familiar al niño o a la persona y no «uno más» de tantas visitas que tienes en el hospital.
  2. No sé qué decir. Cuando visitamos a un conocido enfermo, es obvio que nos sentimos incómodos, tristes, o que tenemos miedo. Así que decirlo claramente puede lograr que ese momento incómodo se vaya. Es la verdad y es natural que no sepamos que decir, pero la intención, el interés y el cariño es lo que cuenta.
  3. ¡Qué gusto verte! Encontrar a un paciente nuevamente puede hacer que te preocupes, o que te robe las palabras, que se te acabe la conversación. Así que demostrarle que te acuerdas de él, que te importa y que te da gusto verlo (como si te lo encontraras un día común y corriente en el parque), es importante para cambiarle el día.
  4. ¿Quieres platicar? ¿Quieres jugar? ¿Quieres hacer algo? Preguntarle al paciente lo que quiere hacer es muy importante para no tratar de imponerles nuestro estado de ánimo a la fuerza. Hay veces que no quieren hablar o que quieren estar solos, y eso debemos respetarlo.
  5. Te ves muy bien. Siempre hay que ser sinceros. No se trata de engañar a los niños, porque no son tontos, pero si vemos alguna mejoría o si los vemos vestidos y arreglados, un piropo en el momento correcto puede levantar el autoestima de cualquiera.

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