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Procedimientos dolorosos del cáncer: Consejos para papás y mamás 

Sabemos que los procedimientos en el hospital para un niño con cáncer pueden ser dolorosos. Pero hay ciertas técnicas probadas por expertos que pueden ayudar a que los procedimientos sean un poco más sencillos o menos traumático para tu hijo.

Tu hijo necesita saber lo que está pasando. Trata de darle a tu hijo la cantidad de información que  necesita, para eso, déjalo hacer preguntas.

Los niños pueden tener conceptos erróneos o distorsionados sobre cómo o por qué se realizan los procedimientos. Es importante reconocer y discutir estas preocupaciones.

Mantente informado para que puedas ser un recurso para tu hijo. La mayoría de los niños prefieren ser advertidos sobre los procedimientos que les harán. A menudo pueden manejar más fácilmente algo doloroso si han tenido tiempo para prepararse mentalmente.

¿Cuándo decirle a tu hijo que pasará por un tratamiento?

Depende del niño. Algunos niños quieren saber los planes días o semanas antes, mientras que para otros puede ser más apropiado esperar hasta el último minuto. Además de advertirle que se realizará un procedimiento, algunos niños se beneficiarán de una descripción paso a paso mientras se realiza el procedimiento. Otros simplemente prefieren saber cuando ya terminó.

Sé un apoyo para los sentimientos de tu hijo durante y después del procedimiento.

Lo más importante que puede hacer un papá o mamá por su hijo en los procedimientos es apoyarlo. Algunos niños se sienten mejor con su papá o mamá en la habitación durante el procedimiento; otros lo hacen mejor con ellos esperando afuera.

Un punto a recordar es no hacer promesas que no se puedan cumplir. Ocasionalmente, una mamá puede decirle al niño: “No te preocupes, yo voy a estar ahí siempre” y al final por cualquier motivo, no estar en alguno. El niño puede sentirse traicionado y decepcionado.

Lo más importante es brindar amor, empatía, abrazos, una mano para apretar, distracciones y ocasionalmente, golosinas o pequeños premios después.

Una buena actitud ayuda. Un enfoque positivo no significa sonreír todo el tiempo, pero se le puede recordar que ningún procedimiento dura para siempre.

Sé consciente de los sentimientos de impotencia y pérdida de control del niño.

No poder controlar la situación tiende a aumentar el miedo a los procedimientos dolorosos. Claro que un niño no puede tener el control total, pero hay cosas que tener en cuenta que pueden mejorar su sentido de control, por ejemplo:

  • La hora del día para ir a la clínica.
  • Qué puerta del hospital usar.
  • Qué breve historia contar a los médicos o enfermeras.
  • Qué mano usar para una punción.
  • Qué regalo especial dar después del procedimiento.

Los niños se sienten más en control de una situación cuando entienden las razones detrás de ella. También se sienten más en control de una situación si pueden anticipar el comportamiento de las personas a su alrededor.

Si un niño sabe que los padres, médicos y enfermeras van a ser solidarios y aceptarán sus necesidades y sentimientos, el niño puede predecir mejor lo que sucederá y sentirse un poco más en control.

Ayuda al niño a desarrollar autocontrol.

Los niños bajo estrés a veces muestran comportamientos resistentes, disruptivos o inapropiados debido al enojo y la frustración sobre la enfermedad y su tratamiento. Es importante aceptar sus sentimientos pero un comportamiento inapropiado promueve la confusión y la ansiedad en el niño. Ser claro y consistente sobre lo que esperas que haga el niño como padre puede mejorar su comportamiento.

Anima y recompensa el comportamiento valiente, ya sea soportando un simple examen físico o un procedimiento doloroso. A menudo, los padres y el personal se preocupan tanto por el niño que muestra comportamientos disruptivos que descuidan prestar atención al niño cuando lo está haciendo bien. A los niños les gusta que les hagan cumplidos. Al sugerir comportamientos apropiados y aceptables y al usar refuerzo positivo, las habilidades de afrontamiento de un niño mejorarán.

Los niños pueden encontrar útil pensar o hablar sobre otras cosas más agradables para mantener sus mentes alejadas del procedimiento.

Fomenta el juego

El juego es el lenguaje de los niños y es la principal forma de comunicación hasta los 9 o 10 años de edad. El juego tanto fuera como dentro del hospital tiene como objetivo asegurar que la vida siga siendo lo más normal posible para los niños y jóvenes durante la hospitalización. Puedes incluir a sus hermanos y otros miembros de la familia.

Además, el juego es la manera en la que los niños entienden el mundo externo y su mundo interno. Por ejemplo, a un niño se le puede dar una jeringa y una muñeca y se le puede animar a darle inyecciones a la muñeca.

Para un niño que está a punto de someterse a una cirugía, se le puede animar a hacer una “cirugía simulada” en una muñeca antes para enseñarle sobre el proceso de su propia cirugía y, así, ayudarlo a lidiar con sus sentimientos.

Este actuar de los sentimientos puede aliviar la tensión y disminuir la ansiedad. Aunque el niño pueda parecer violento al apuñalar a las muñecas, puede estar reviviendo la frustración y el dolor que sintió por los procedimientos que recibió.

En su juego, los niños pueden recuperar su sentido de control sobre la situación. Con la repetición de la actividad, el niño está experimentando con formas alternativas de afrontamiento. Este tipo de juego puede ser fomentado por los padres. Se pueden comprar kits médicos o hacerlos con materiales obtenidos a través de Fundación Vuela.

Los padres a menudo pueden aprender sobre los sentimientos y ansiedades de su hijo observando, escuchando y a veces incluso participando en el juego de su hijo.

Estos son algunos consejos para ayudar a los niños a afrontar mejor los procedimientos por los que pasan en el cáncer.

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